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Todo lo que debes saber sobre el consumidor del futuro

La empresa consultora WGSN lanzó el mes pasado su informe anual "El Consumidor del Futuro", para ayudar a empresarios y emprendedores a comprender las demandas de quienes comprarán sus productos en los próximos años.




“En un mundo donde la única constante es el cambio incesante, ser capaz de equilibrar las necesidades de hoy con las demandas del mañana es un acto de equilibrio”, aseguró Carla Buzasi, presidenta y directora ejecutiva de WGSN en el último informe de tendencias de la compañía. Por eso la ejecutiva explica qué acciones deberían implementar las marcas para identificar a tiempo qué puede fucionar para ellos y para sus clientes.


De cara al futuro se agura un sinnumero de cambios que, desde el 2020 a raíz de la pandemia, imposibilitan cada vez más la concentración de los usuarios. Por eso, si en 2023 se espera tener que lidiar con una percepción de afán y aceleración en la que el tiempo no alcanza para nada, en 2024 experimentaremos que el tiempo va más rápido que la realidad. Piloteando una dualidad entre realidades físicas y virtuales.


Esas sensación respecto al tiempo, que se traduce en las emociones de las personas, son las primeras señales que avisan e influyen los cambios de comportamiento de los consumidores. Así pues, es necesario estudiar cómo se siente el usuario para predecir sus decisiones:


Sentimientos del consumidor del futuro


El shock del futuro: quizá por el marcado internet de las cosas, o “internet de todo”, donde cada vez más las barreras entre el mundo físico y el digital se desdibujan, será evidente en los consumidores una sensación de angustia debido a la rápida aceleración de la sociedad y la tecnología. Una suerte de disociación de la realidad, ansiedad por la rapidez con la que corre el tiempo y comportamientos adictivos en los usuarios.


Sobreestimulación: la hiperconectividad ya es una realidad. El aumento evidente en el uso de redes sociales, e-commerce, videojuegos, plataformas de streaming y de entretenimiento están provocando una saturación emocional. En un estilo de vida permanentemente conectado, los sentidos están al límite.


Optimismo trágico: esto no es lo mismo que positividad tóxica, partamos de ahí. El optimismo trágico “implica la búsqueda de sentido en medio de las tragedias inevitables de la existencia humana” según Viktor Frankl, psicólogo austriaco y sobreviviente del Holocausto. Esta mentalidad se basa entonces en un marco más realista; los problemas de pluralidad emocional son cada vez más frecuentes, y las personas están en búsqueda del cuidado personal.


Fascinación: Ethan Kross, psicólogo estadounidense de la Universidad de Michigan, define esa sensación como “la maravilla que sentimos cuando nos encontramos con algo poderoso que no podemos explicar fácilmente”. En otras palabras, es un sentimiento de asombro, quizá un poco olvidado los últimos años pero cada vez más sólido y presente en el consumidor del futuro.


Perfiles del consumidor


Conociendo ya los que serán los cuatro sentimientos más comunes en el consumidor del futuro, te preguntarás, ¿cómo venderles de manera exitosa? Pues bien, WGSN perfila a cuatro consumidores a partir de esos cuatro sentimientos, para que así puedas esbozar quiénes y cómo están dispuestos a escuchar a tu marca/emprendimiento.


Los controladores: tras años de incertidumbre y de cambios sísmicos, este grupo confía en la coherencia como mecanismo de supervivencia. No son ajenos a la incertidumbre, pero a medida que se acercan a nuevas etapas de la vida, el caos y la disrupción dejan de resultar motivadores; más bien son obstáculos para la vida que los Controladores desean disfrutar.


Los interconectados: estos consumidores reinventan la cultura de la productividad y están decididos a reescribir las reglas del espíritu empresarial sin caer en la etiqueta de “perezosos”. Se trata de las generaciones más jóvenes: aquellos que tienen pocos hijos, optan por compañeros de piso en lugar de parejas emocionales y cambian o renuncian de trabajo a niveles nunca antes vistos.


Los creadores de recuerdos: los sentimientos de remordimiento y culpa tras el confinamiento se están transformando en familias que se quedan con lo esencial. El estrés emocional del pasado impulsa a este grupo a compensar el tiempo perdido e incluso los recuerdos perdidos.


Los optimistas tecnológicos: son el consumidor híbrido por excelencia. Esos que en el futuro pagarán con criptomonedas mientras tienen una cita en persona. Invertirán en obras de arte NFT para exhibirlas en sus hogares. “No temen a la tecnología, la ven como una esperanza”, afirma WGSN.


4 certezas que no debes dejar pasar:

  1. El comercio comunitario ha llegado para quedarse: si esperas retener a tus clientes es ideal evolucionar y ofrecerles la posibilidad de participar. Hazlos sentir socios de lo que es tu marca, sus valores, y su esencia.

  2. Invierte en la economía de los cuidados: las personas cada vez más le están apuntando a eliminar las toxicidades de sus vidas; evita que tu emprendimiento sea parte de eso que desechan. Ayuda a tus clientes generando momentos de compra reflexivos y apóyalos en circunstancias de fatiga mental, estrés, ansiedad…

  3. Haz que el metaverso te favorezca, no que te perjudique: no todas los emprendimientos serán líderes de la metaeconomía, pero todos pueden participar en este espacio.

  4. Acelera el ritmo y amplía el alcance: si bien la aceleración de los últimos años en el mercado ha demostrado ser lucrativa para las marcas, también es cierto que demasiada innovación en tan poco tiempo tiende a ser perjudicial. Intenta implementar estrategias más conscientes para expandirte, categoriza tus productos, piensa en tu consumidor.

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Foto de Ali Pazani.

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